Cuantas veces ha pasado que hemos sentido tentaciones con algo que sabemos que no esta bien, y aun asi hemos querido enfrentarnos a ese pecado, hasta el punto de terminar por caer, por agotamiento o por seduccion.

A veces creemos que apoyandonos en nuestras fuerzas podemos lograr algo contra todo lo pecaminoso o malo que tenemos en nosotros. De cierto es, que tenemos un pequeño muro de contencion contra el pecado. Este muro natural se llama VOLUNTAD PROPIA, pero de nada nos sirve si finalmente nuestra propia concupiscencia termina por llevarnos al lado oscuro.

Nada ganamos creyendo que somos fuertes y podemos vencer la tentacion, porque la tentacion es como un hilo que se va liando a nuestro alrededor hasta que finalmente agotados de tener ese deseo en nuestro cuerpo o mente, terminamos por caer o ceder a ese deseo.

Despues el sentimiento que se genera en nosotros es de pesar, es de decepcion “Otra vez lo hice, me prometi que no volveria a caer, pero lo hice” se siente horrible… y asi una y otra vez. Lo malo de caer siempre en lo mismo es que se termina generando dentro de uno mismo un desgaste,una fatiga producida por la conciencia y el pecado.

¿En que erramos?
Erramos en creer que es con fuerza o voluntad humana. Y no lo es, es con el poder del Espiritu Santo, que nos da las fuerzas y el poder. Antes que nada, debemos confesar nuestros pecados a Dios, llenarnos del Santo Espiritu y trabajar por cambiar, Dios nos cambia, si, pero no todo puede ser dependencia de él. El hace el cambio a traves de nosotros, pero es trabajo nuestro poner voluntad y esfuerzo por cambiar y por alejarnos de lo que sabemos que nos daña, nos perjudica y contamina.

Entonces el comenzara a obrar, a hacer prodigios y cambios en nosotros a lo largo del proceso, que dependiendo de lo dañados que estemos y como este nuestro interior puede variar, pero sobretodo, depende de nuestra fe y deseo de cambiar.

Es esencial, señalar que debemos de tener comunion con Dios todos los dias, en oracion y lectura de la biblia, que es el alimento de nuestro espiritu. Aprender a ayunar, congregarnos y tratar de llevar una vida ordenada y santificada. Si trabajamos en todo esto, nuestro cambio se vera realmente y lo veran los demas.

Como comence escribiendo mas arriba, la tentacion no se enfrenta, de la tentacion se huye, como hizo José cuando la esposa del Faraón le tentó (Génesis 39, 10-12). José ¿Que hizo? se enfrento al pecado y dijo “Yo puedo aguantar, no me acostare con ella” ¡NO! Jose, aunque era un hombre consagrado a Dios, era recto y noble, sabia y conocia de sus debilidades como hombre, y viendo el peligro y la tentacion JOSE HUYO, huyo antes de que el pecado lo arrastrase a la perdicion. Porque de haber caido en los brazos de la esposa de Potifar, Jose habria sido sentenciado.


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Pero Jose fue mas sensato y huyo antes de que sucediera lo peor. Asi es como nosotros debemos comportarnos ante el pecado. Aqui tenemos una gran enseñanza de la palabra.

Asi que ya saben, no apliquen resistencia a la tentacion, la tentacion no se resiste, no es con fuerza, no quieran parecer fuertes, porque la fortaleza de nada sirve ante la tentacion ni el pecado, solo la sabiduria de Dios, una retirada a tiempo en la vida cristiana ES UNA VICTORIA.

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